Es cierto que la Internet ha introducido variaciones en el comportamiento de las personas, como cierto es que prácticamente la aceptación de toda otra tecnología ha producido cambios en la manera de ser de las sociedades que experimentan la innovación. El teléfono cambió en alguna forma nuestro comportamiento; pudimos hacer sonar nuestras voces a través de largas distancias, ¿cómo no iba a afectar eso nuestra conducta social?
En una ciudad promedio, la población sabe donde quedan las principales tiendas de muebles que vale la pena conocer; los fanáticos de las dos ruedas y el motor reconocen las tiendas de motos más confiables y, en general, el individuo corriente conoce las principales tiendas de ropa de su ciudad.
Tanto ahora como antes de la Internet, el comercio – por ejemplo las tiendas de deportes a practicantes de caza, judo, ciclismo, etc. - ha atraído al encuentro, en un espacio físico, a vendedores y consumidores; pero la ventaja de las nuevas tecnologías de telecomunicaciones estriba en que – si usted tiene una computadora con acceso a la red (aunque no parezca, casi un privilegio en la actualidad, cuando sabe que incluso menos de la mitad de la población mundial tiene acceso siquiera a una línea telefónica) -, usted tendrá manera de conocer las ventajas de las tiendas virtuales que, en términos generales ofrecen exactamente lo mismo que las tiendas en los supermercados de verdad.
¡Aún más variopinta puede ser la oferta virtual que la real!, pues piense que usted puede dedicar metódicamente parte de su tiempo a buscar lo que quiere, mientras que salir de casa a buscarlo, no sé, quizás tome más tiempo.