La percusión es algo que llevamos dentro cada uno de nosotros. El pum pum del corazón lo empezamos a percibir desde el vientre materno siendo lo primero que escuchamos, luego al crecer nos sentimos maravillados al sentir el latir de nuestro propio corazón. El sentido de ritmo, de pulsación ya está en nosotros desde los primeros días de vida asi que no es extraño que cuando alcanzamos la adolescencia, incluso algunos mucho antes desde la infancia, nos apasione la idea de empezar a tocar la bateria. Influidos por nuestros artistas favoritos o maravillados al ir a un concierto y ver al baterista, llegamos a casa a montarnos una improvisada batería con las ollas y las tapas de la cocina y armados de dos palillos, a manera de improvisadas baquetas, aporreamos todo cuanto se atraviese por nuestro camino. Si la fiebre por hacer sonar todo y percutir sin parar no cesa entonces lo mejor es intentar ir aprendiendo a tocar la bateria. En principio parece fácil, sin embargo, tras los ritmos básicos es necesario acudir a algúnos metodos para tocar la bateria y asi poder aprender sobre ritmos y métrica entre otras cosas.