Mucha gente busca trabajo en la actualidad por medio de la Internet. De hecho, uno podría afirmar que esa es hoy por hoy, si no la mejor manera, quizás sí la mejor forma de aumentar la efectividad en la búsqueda de oportunidades de trabajo. Es que sería en extremo retrógrado - o por lo menos muy poco práctico – caminarse las calles de Puebla o del D.F. para repartir unos cuantos currículum vitae en otras tantas empresas; a lo sumo, si usted tiene la suerte de hallar cinco vacantes en sendas oficinas próximas entre sí, y en caso de que no tenga que cruzar la ciudad con la paciencia del desempleado y el estoicismo de quien sabe que tiene que encontrar un empleo, así muera en el intento, e ir de A a B dentro del tráfico citadino.
En cambio buscar trabajo en la Internet es supremamente más sencillo; e indescriptiblemente más provechoso, rentable, cómodo y sistematizado que, por ejemplo, comprar el periódico en la esquina y sentarse a leer los clasificados con calma, lápiz en mano, haciendo ovalitos sobre las vacantes. Luego, a la mañana siguiente, usted debe escoger a cuáles empresas llevará su hoja de vida. No puede ir a todas (¡salvo teniendo carro propio, en cuyo caso tal vez no esté tan urgido de un empleo aún!) las oficinas cuya oferta de trabajo usted señaló en el papel.
En la Internet usted encuentra muchas bolsas de trabajo, desde unas muy exclusivas que suelen cobrar un servicio especial por ponerlo en contacto a uno con un empleador de altura, con una vacante de calidad; hasta aquellas en las que las ofertas de trabajo interesarían tanto al jardinero desempleado como al periodista cesante o al geólogo interesado en expandir los horizontes del saber en esa área, mediante su vinculación a una empresa que precise, por ejemplo, un ingeniero industrial con experiencia en química de suelos para trabajar, junto a un geólogo y sus asistentes, en las mediciones de tierras desconocidas. ¡La tecnología facilita las cosas!