A mà me costó trabajo comprender, cuando era niño, a qué se referÃa la gente cuando hablaba de que alguien llevaba los vaqueros rotos. -“¿Rotos?, ¿los vaqueros se rompen?, y tan fuertes que parecen esos hombres… ¿Y para dónde los lleva?â€? – me preguntaba.
Con el tiempo, claro está, aprendà que los pantalones que usaban los cowboys eran los famosos jeans vaqueros. Me resultaba fascinante asociar ese tipo de pantalón con las historias del Oeste norteamericano, porque era precisamente esa prenda, el jean, una de las que por obligación debÃamos vestir en mi colegio. Y era una obligación de esas que se siguen con gusto, pues no habÃa nada más motivante que ir, a comienzo del año escolar, a comprar vaqueros a las tiendas de ropa, donde se apilaban en variados tonos de azul, uno sobre otro, los pantalones vaqueros que habrÃa de portar en clase y en recreo. Quizás no haya otro tipo de pantalón que me agrade más. Y puesto que en la manera de llevar los vaqueros lee uno buena parte de la personalidad de quien los usa, los mismos son claves para identificar a las personas desde la primera mirada.
Los jeans vaqueros son otro de los tantos aportes del pueblo norteamericano a la sociedad contemporánea, que los ha adoptado con gran aceptación. Es indiscutible que el éxito de esta prenda se debe a la resistencia de su tela, y a la comodidad con la que suele ceñirse al cuerpo. Se ha dicho mucho de jeanes, no hay nada nuevo para contar, sólo que entre más envejecen los pantalones vaqueros, más gusto y cariño les tomamos, ¿por qué será?