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Slam La posibilidad de tener un gran universo de cine en casa se presenta cada vez más cargada de títulos y de buenos precios y, hasta en algunas ocasiones, gratuita. Hoy podemos conseguir un buen aparato DVD y, gradualmente, aprovisionarnos de las películas que más nos interesaron en nuestra vida.
En los años 80 se popularizó el alquiler de películas en tiendas de vídeo. Rentar una cinta resultaba mucho más barato para la familia que ir a cine y pagar más de dos entradas. Aunque la atmósfera de la sala en casa no fuera tan oscura como en el teatro y el sonido estuviera a volumen de televisor, la ventaja de no tener a una pareja de espectadores murmurando atrás de nuestro cuello era algo – aún lo es - que muchos cinéfilos prefieren.
La venta de películas comenzó a moverse en esa década. Se podían ver en ciertas videotiendas letreros como “venta de peliculas mexicanas? y encontrar en ese anaquel una colección de Cantinflas.
La tecnología de los reproductores de vídeo en casa fue superada después por otros formatos. El DVD entró en vigencia y ahora la oferta de títulos audiovisuales está cada vez más cerca: en el supermercado, en la discotienda, en el aeropuerto, en la librería.
Hoy, por ejemplo, la venta de peliculas antiguas se puede encontrar en sitios especializados en cine o en una simple videotienda. Y ni qué hablar de la venta de peliculas eroticas que crece a diario en tiendas que han hecho de lo erótico su tema, ofreciendo variados títulos de este género.
Otra fuente muy usada para acceder a los films es la Internet. El listado de filmes en la red, al que se puede acceder gratuitamente, es cada vez más amplio, tanto que podríamos encontrar incluso capítulos de Chespirito disponibles. También podemos toparnos en la Web con cookies que ofrecen venta de peliculas italianas a bajísimos precios, venta de peliculas clasicas o la venta de peliculas españolas; opción agradable, pues también da gusto contar siempre con la posibilidad de descargarla de la red para tener la película en casa y usarla de manera PRIVADA, a efectos de poder disfrutar - ¡PRIVADAMENTE! - de los elementos adicionales añadidos a reediciones especiales, como entrevistas o detrás de cámaras.
Afortunadamente para muchos, nuestra sala puede convertirse en un cine que tenga en cartelera lo que queramos ver; tendremos una filmoteca alrededor, formada por nuestros gustos y aficiones, ¡un panorama bien placentero! ¿Qué elijo para esta noche? ¿Sicko o Acción Mutante?