Hay ciudades que no dicen mucho, son pequeñas no hay grandes negocios, tampoco autos deportivos ni bares de ultima moda y sin embargo, la gente alardea que alli hay calidad de vida, pero como realmente medimos esto, existe algun indicativo que podamos tipificar para definir la buena vida, esta puede ser extremadamente diferente para cada voluntad humana. Hay personas que no podrían concebir una vida sin restaurantes lujosos o grandes tiendas de moda, y otras a quien toda esa superficialidad los ahoga.
Y es que en el juego de la vida no hay formulas para estimar cual es mejor a la otra, tal vez sean todas buenas, todo depende de la percepción de quien las vive, algunos incluso ni siquiera hallan la diferencia entre vida guerra, y es que sus vidas se desarrollan en contextos distintos, entonces lo que es cotidiano para uno no lo es para otro, verdad de perogrullo, pero que no por ello menos elocuente.
Tal vez las compañias aseguradoras puedan evaluar cuanto cuesta una vida como punto de partida para librar sus seguros de vida pero realmente esta valuación es fiel a la realidad, por que una vida vale mas que otra, es etico hacer este tipo de distinciones, es lo mismo la vida de un presidente que la de un vagabundo, podrian argumentar que uno es mas productivo para la sociedad que el otro pero eso es realmente un factor determinante para valuar una vida humana. Lograr que nuestra percepción de vida se base en la humanidad sin duda es el mejor camino para ser hombres de calidad y protagonizar una vida plena.