Progresivamente se han ido destapando numerosos casos de violencia doméstica. Los integrantes más afectados de los grupos familiares siguen siendo mujeres y niños, sin embargo, existen casos en los que los hombres son las víctimas de maltratos y abusos femeninos. En definitiva, sea cuál sea el agresor y/o la víctima, la violencia doméstica es un problema que merece esmerada atención.
En nuestros países latinoamericanos la violencia doméstica es un asunto que muchas veces no se trata nisiquiera a puerta cerrada. Pocas víctimas deciden hacerle frente a esta situación por temor a quedarse sin el sustento de sus parejas o por vergüenza al yugo social.
De cualquier forma, el género femenino, por ejemplo, ha comenzado a gritar a viva voz que el problema es más común de lo que se cree. Mujeres reconocidas socialmente, como Myrka Dellanos o Carmen Dominicci, han sido víctimas de la violencia doméstica y, al hacer público su caso, esperan que las mujeres que sufren de este padecimiento se animen a hablar y, sobre todo, a actuar.
Y es que en familias en donde hay hijos, la pareja debe procurar entenderse, apoyarse, quererse, en pro de brindar a sus hijos un ambiente armonioso en donde la idea de familia se fortalezca y se respete. Hijos que crezcan viendo a sus padres disputarse, a su padre golpear a su madre, a su madre vituperar a su padre, de seguro no podrán sostener relaciones interpersonales gratificantes al crecer, quizás serán maltratados maltratadores buena parte de su vida.