Comprar zapatos baratos siempre va a tener un riesgo. Se puede temer al cumplimiento de la sentencia popular "lo barato sale caro", sin embargo hay un margen de error que puede hacer creer que esos zapatos muy baratos, resulten buenos.
Generalmente las fabricas de zapatos baratos son nacionales, no importadas, lo que supone un control de calidad menor ó también sucede que están ligadas a industrias chinas que, infortunadamente gozan de mala fama, es decir, de productos a bajo costo con muy mala calidad. En el caso de China, país ubicado dentro de las doce potencias mundiales, la mano de obra es muy económica, lo cual explica los precios bajos, incluso, hay estudios que denuncian ese tipo de trabajos, los llaman la esclavitud del siglo XXI debido a que comparten características como: mano de obra barata, producción excesiva y demasiadas horas laborales. Todo esto parece ser que no compensa con la calidad de vida de los trabajadores, que en últimas terminan entregando toda una vida a la producción, por así decirlo, a los zapatos de futbol baratos, por poner un ejemplo.
Marcas como Adidas, Nike, Reebook, Puma, rondan como las empresas que subcontratan a menor valor. Hay que ver cuánto cuesta un par de zapatos de estas marcas en las tiendas de los centros comerciales para darse cuenta de las diferencias abismales del costo neto y la ganancia.
Si se piensa con sentido social, sería óptimo invertir en las tiendas de zapatos baratos tratándose, claro está, de empresas nacionales, finalmente en países que tienen fuertes cambios climáticos, es posible invertir cada temporada en unos zapatos nacionales de bajo costo que cumplan eso que llamamos "bueno, bonito y barato" pues finalmente se van a usar tres meses, lo que dura una estación. Más bien el siguiente año con tendencias diferentes en la moda, se podrá comprar otro par.